Lo que debes saber sobre la reforma de fachada residencial
Los edificios cambian y el paso del tiempo les afecta, por eso es importante el hecho de plantearse cada cierto tiempo la reforma de fachada residencial.
Normalmente ese lapso de tiempo entre una reforma y otra suele oscilar entre los 25 y 30 años, pero se recomienda que cada 5 – 10 años se haga un estudio de la fachada. De esta forma se podrán establecer con antelación posibles desperfectos y tratarlos antes de que sea un problema mayor.
¿Cómo se lleva a cabo la reforma de fachada residencial?
El proceso es bastante delicado y es que hay ciertos edificios en los que la fachada es un elemento histórico y por ende el proceso de reforma debe ser más cauteloso. En los últimos años, con cada reforma de fachada residencial, a través de las empresas constructoras lo que se pretende es que los edificios sean más eficientes energéticamente hablando. Por esa razón se colocan aislamientos términos, mejorando así también la insonorización del propio edificio. En relación al proceso, en primer lugar, lo que se realiza es un estudio previo de la fachada, así se valora qué problemas puede tener a través de una evaluación. Seguidamente se solicitan presupuestos y se comienza a tramitar todo lo relacionado con las licencias.
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¿Cuánto tiempo se puede tardar en realizar este tipo de proyecto?
El tiempo necesario para realizar una reforma en una fachada residencial depende de varios factores, como la extensión de la fachada, el tipo de materiales que se utilizarán, el estado actual de la estructura y las condiciones climáticas. Por lo general, este tipo de proyectos puede tardar entre 4 y 12 semanas, aunque en casos más complejos podría extenderse. En las reformas más simples, como el pintado o la limpieza superficial, el tiempo suele ser menor, rondando las 2 o 3 semanas. Sin embargo, si la reforma incluye la reparación de grietas, la instalación de sistemas de aislamiento térmico o la renovación de revestimientos, el proyecto puede prolongarse.
Un cronograma típico para la reforma de una fachada residencial puede incluir las siguientes fases:
- Evaluación y preparación (1-2 semanas): inspección del estado de la fachada, solicitud de permisos necesarios y preparación del área para garantizar la seguridad durante los trabajos.
- Ejecución de la reforma (2-8 semanas): incluye limpieza, reparaciones estructurales, colocación de materiales nuevos, y aplicación de revestimientos o pintura según lo planificado.
- Acabados y revisión final (1-2 semanas): corrección de detalles, comprobación de la calidad del trabajo realizado y limpieza de la zona para devolverla a su estado funcional.
¿Por qué realizar reformas de fachadas residenciales?
Los motivos son varios, y es que no solo entra en juego el posible mal estado de la fachada. También se pretende realizar para mejorar la calidad del edificio. Otros de los motivos para las reformas de fachadas residenciales es que se persiga aumentar el valor de las viviendas. Con una reestructuración y saneamiento de la fachada, el edificio se revaloriza, y si el interior también está acorde a la fachada, el aumento de valor de las viviendas es considerablemente mayor. Y en último valor, y como hemos comentado antes, otro de los aspectos importantes es la mejora de la eficiencia energética.
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